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domingo, 31 de agosto de 2014

Día 17 Laza - Xunqueira de Ambía

De nuevo el recorrido me lleva a subir el monte Requeixada, no sin antes hacer una parada en casa de Paco, un gallego vuelto de Argentina que prepara unos desayunos espectaculares en Soutelo Verde. 

La subida es espectacular, a caballo entre dos valles. De me hizo más dura que la de A Canda, quizás por hacer más calor o por el fantástico concierto que la orquesta Savia Nueva celebró junto al albergue de Laza de una menos cuarto a cuatro y media de la mañana. 


Tras coronar Requeixada, nueva parada para conocer el bar de Luis Sande en Alberguería y firmar una de sus vieiras, que me ha confesado tras diez años recogiéndolas se está quedando sin sitio dónde ponerlas. 


Tras dejar a Luis, el camino se empina de nuevo levemente, y en ese tramo me he encontrado con una prueba de bicicleta de montaña que venía en dirección contraria, ellos bajando y yo subiendo, y he pasado un rato entretenido dándoles los tiempos de ventaja que les llevaba el que les precedía. 

Ellos al grito de "peregrino a la derecha" se han cuidado de evitar cualquier clase de accidente. No hay nada como sentirse identificado al grito de "PEREGRINO". Una falta leve a la organización de la prueba, que la ha señalizado para los ciclistas pero nosotros no teníamos aviso alguno. 


En ocasiones vuelvo la vista atrás y veo el camino recorrido, ese que según Machado no volveré a pisar. Quizá sea cierto, será otro polvo, arena, barro o asfalto. Habrá otras huellas. Me acompañará otra gente. Jamás volveré a pisar el mismo camino. 

sábado, 30 de agosto de 2014

Día 16 A Gudiña - Laza

El Camino recorre la Serra Seca por la provincia de Orense a una altura media cercana a los mil metros sobre el nivel del mar. 

Es una zona bastante abandonada pero llena ahora de movimiento por las obras del AVE que perforan sus montes preparando los túneles por los que circulará el tren. 


Los miembros de Protección Civil que ayer atendían el albergue nos indicaron que ignoráramos el aviso de ADIF a la salida del pueblo y siguiéramos la ruta original hacia Laza para no sumar ocho kilómetros en el desvío habilitado para evitar las obras. 


El que ha caminado sabe que ocho kilómetros suponen entre hora y media y dos horas de paseo, sumados a una etapa ya de por sí larga son una tortura sin paliativos. 

El Camino no atraviesa ninguna de las zonas de construcción, pero si circula por una carretera de montaña en la que se han tapado los límites de velocidad. ¿Se trata el desvío de evitar accidentes en dicha carretera o de que los camiones no tengan que reducir la velocidad?


La belleza de un pueblo semiabandonado en el que la naturaleza va ganando la batalla a las construcciones del hombre te hace reflexionar sobre lo difícil que es edificar algo imperecedero. Las casas de Portocamba seguramente estaban habitadas hace cincuenta años. 


Agradecer a la Asociación Ultreia por este pequeño pero completamente equipado punto de apoyo al peregrino en la aldea de As Eiras a unos seis kilómetros de Laza y cuando las fuerzas empezaban a flaquear.