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miércoles, 23 de septiembre de 2015

Tramo 5 Miraz - Sobrado dos Monxes

Dormir en un monasterio tiene mucho de místico y un poco de fantasmagórico. Esos grandes claustros, las estancias frías, las pequeñas celdas, todo el conjunto monumental con dimensiones exageradas para el tiempo en el que fue levantado y por supuesto la brillante recreación de Umberto Eco te transportan a una época ya pasada. 


Hoy completamos la jornada más larga de nuestro Camino, un gran sube y baja principalmente por caminos asfaltados y carretera. Un infierno para articulaciones y plantas de pie. La de mañana también tiene bastante carretera, con lo que habrá que mentalizarse y continuar adelante. 


Arzúa es el destino de mañana, una pequeña ciudad de 6000 habitantes donde en pleno verano pueden llegar más de mil peregrinos al día, día tras día. Desde allí muchos optan por recorrer los 40 kilómetros hasta Dantiago de una, otros los 35 hasta Monte de Gozo y los más por partir la etapa en dos y hacer noche en Pedrouzo. Nosotros optamos por la tercera de las opciones. 

martes, 2 de septiembre de 2014

Día 19 Orense - Oseira

La noche será recordada como el intento de un grupo de peregrinos por dormir dentro de un horno de asar pollos. La ola de calor en Orense hicieron que el dormitorio del albergue estuviera a 32º a las diez y media de la noche. 

Muchos pensaron que había que salir de allí cuanto antes y a las seis menos cuarto se empezó a oír el ruido de mochilas y bolsas. Ante la posibilidad de dormir más, veinte minutos después me uní al coro orensano de madrugadores mochileando. 


Tras cruzar el Miño (y desayunar con los alemanes que sospecho que hoy se han quedado atrás) el recorrido inicia una constante ascensión para salir del valle del río, que, avanzada ya la madrugada permitía tener una magnífica panorámica de la ciudad. 


Poco a poco me fui encontrando con la disputa entre dos pueblos para llevarse el Camino por su lado. Opté por ir al Monasterio de Santa María de Oseira, y no me arrepiento. El lugar es espectacular, casi daba la sensación de convertirse en Guillermo de Baskerville. 


Como he dicho antes, da gusto cuando hay hospitalero en el albergue (también lo había en Orense). La visita al Monasterio es espectacular, José, el guía, se ha molestado en enseñarme después la fantástica biblioteca que están reconstruyendo (el Monasterio fue una de las víctimas de la Desamortización de Mendizabal) y el proyecto que están llevando a cabo para crear una Biblia ilustrada y comentada en formato electrónico.


Sigo coincidiendo con los tres polacos y tiene toda la pinta de que llegaremos juntos a Santiago.