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martes, 2 de septiembre de 2014

Día 19 Orense - Oseira

La noche será recordada como el intento de un grupo de peregrinos por dormir dentro de un horno de asar pollos. La ola de calor en Orense hicieron que el dormitorio del albergue estuviera a 32º a las diez y media de la noche. 

Muchos pensaron que había que salir de allí cuanto antes y a las seis menos cuarto se empezó a oír el ruido de mochilas y bolsas. Ante la posibilidad de dormir más, veinte minutos después me uní al coro orensano de madrugadores mochileando. 


Tras cruzar el Miño (y desayunar con los alemanes que sospecho que hoy se han quedado atrás) el recorrido inicia una constante ascensión para salir del valle del río, que, avanzada ya la madrugada permitía tener una magnífica panorámica de la ciudad. 


Poco a poco me fui encontrando con la disputa entre dos pueblos para llevarse el Camino por su lado. Opté por ir al Monasterio de Santa María de Oseira, y no me arrepiento. El lugar es espectacular, casi daba la sensación de convertirse en Guillermo de Baskerville. 


Como he dicho antes, da gusto cuando hay hospitalero en el albergue (también lo había en Orense). La visita al Monasterio es espectacular, José, el guía, se ha molestado en enseñarme después la fantástica biblioteca que están reconstruyendo (el Monasterio fue una de las víctimas de la Desamortización de Mendizabal) y el proyecto que están llevando a cabo para crear una Biblia ilustrada y comentada en formato electrónico.


Sigo coincidiendo con los tres polacos y tiene toda la pinta de que llegaremos juntos a Santiago. 

domingo, 24 de agosto de 2014

Día 10 Granja De Moreruela - Tábara

Terminé de publicar mi texto (todavía no sé como llamarlos artículos, crónicas, reflexiones...) ayer y mientras leía un rato en la litera del albergue empezaron a llegar bicigrinos. 

Después de nueve días en los que había coincido en distintos días con dos bicigrinos y una peregrina, encontrarme con cuatro bicigrinos de una tacada casi hace que se me salten las lágrimas. Aprovechamos para compartir anécdotas, echarnos unas risas y cenar juntos. 

Es curioso como en el Camino Francés los solitarios suelen ser los bicigrinos, mientras que aquí son los peregrinos a pie los que pasan más tiempo a solas. 


Saliendo de Granja De Moreruela me adentro en un bosque que me trae recuerdos de casa, encina y jara, para desembocar en una de las mejores sendas que he recorrido en todas mis anteriores peregrinaciones, por la ribera del río Elsa. 


El recorrido pasa por Faramontanos De Tábara, donde me he podido tomar un fantástico café en el bar y, además, al salir del pueblo una señora me ofreciera indicaciones para llegar a Tábara y un café. La gente está siendo muy amable en todos los pueblos por los que he pasado, principalmente con el agua, vital en días con pocos pueblos intermedios. 


Llegué a Tábara avanzada la mañana, atravesé todo el pueblo hasta llegar al albergue para encontrarme con los primeros hospitaleros del Camino. Se trata de un albergue tradicional con cena y desayuno comunitario, limpio y bien equipado, es de donativo y además el hospitalero es quién publica esas fantásticas fotos con mensajes del Camino.