Los pocos peregrinos que empezamos en Somport y Canfranc hace hoy una semana nos incorporamos poco a poco al grupo que viene de Saint Jean y Roncesvalles. Son bastantes los que ya se han vuelto para casa, Inés, María, Pascal, Frederic, Marie, Jesús, Belén...
Me pidió ayer Jose, la peregrina italiana, que escribiera sobre la despedida y separación de los peregrinos durante el Camino. Hay muchos peregrinos que por disponibilidad de días sólo realizan parte del Camino, otros que tienen que abandonar por lesión y, en algunos casos, andar cinco kilómetros más o menos un día hace que no vuelvas a ver a alguien.
Compartir el Camino con alguien, aunque le acabes de conocer o sólo por unos días, crea vínculos muy fuertes que no seré capaz de explicar, pero que al separarse generan una gran sensación de vacío tanto en el que se marcha como en el que sigue caminando.
Yo me he encontrado en las dos situaciones. Cuando te marchas es muy habitual que pienses en que albergue se quedarán tus compañeros, o lo bien que lo van a pasar al entrar en la Plaza del Obradoiro. Por contra, cuando eres la parte que continúa, te encuentras con situaciones en las que sabes que la otra persona reaccionaría de una manera u otra.
Ayer, al despedirse, Frederic me dijo: "Espero que encuentres lo que estás buscando". Será el primero en saberlo cuando lo consiga.


