Mostrando entradas con la etiqueta Los Arcos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Los Arcos. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de agosto de 2013

Jornada 9. Los Arcos - Logroño

Mientras recorría los infames últimos kilómetros hasta Logroño, pensaba a la vez en la clase de tortura que infligirían en la Edad Media al que decidió asfaltar los últimos cinco kilómetros y pintarlos de rojo, así como en la gente que recorremos actualmente el Camino y los que lo hicieron siglos antes que nosotros.  

Lo peor de la entrada a Logroño es que la pintura roja no se ha mantenido y ahora parece más una vía que tiende al rosa y el responsable de la idea estará feliz en el salón de su casa, no habiendo caminado nunca sobre asfalto con una mochila a sus espaldas y botas en su vida. 


Respecto a los que caminamos y hemos caminado, como norma venimos con algo en la cabeza por resolver. Ya sea una búsqueda religiosa, espiritual, emocional o de cualquier otro tipo esperamos que el esfuerzo físico y un destino claro nos ayuden a buscar las respuestas tras las que andamos. 

Incluso los que vienen por simple turismo, sin más objetivo que pasárselo bien, si pasan suficientes días en el Camino, acaban abriéndose y descubriendo primero los "demonios" que llevan en su cabeza y la alternativa a esos problemas si prestan atención. 

lunes, 26 de agosto de 2013

Jornada 8. Estella - Los Arcos

Una buena noche de sueño te deja como nuevo, o casi como nuevo, y la misma distancia que ayer se hizo eterna, hoy la recorro como si nada. Al final tardo el mismo tiempo, pero en mi cabeza hay una diferencia de horas. 


Los pocos peregrinos que empezamos en Somport y Canfranc hace hoy una semana nos incorporamos poco a poco al grupo que viene de Saint Jean y Roncesvalles. Son bastantes los que ya se han vuelto para casa, Inés, María, Pascal, Frederic, Marie, Jesús, Belén...

Me pidió ayer Jose, la peregrina italiana, que escribiera sobre la despedida y separación de los peregrinos durante el Camino. Hay muchos peregrinos que por disponibilidad de días sólo realizan parte del Camino, otros que tienen que abandonar por lesión y, en algunos casos, andar cinco kilómetros más o menos un día hace que no vuelvas a ver a alguien.

Compartir el Camino con alguien, aunque le acabes de conocer o sólo por unos días, crea vínculos muy fuertes que no seré capaz de explicar, pero que al separarse generan una gran sensación de vacío tanto en el que se marcha como en el que sigue caminando.


Yo me he encontrado en las dos situaciones. Cuando te marchas es muy habitual que pienses en que albergue se quedarán tus compañeros, o lo bien que lo van a pasar al entrar en la Plaza del Obradoiro. Por contra, cuando eres la parte que continúa, te encuentras con situaciones en las que sabes que la otra persona reaccionaría de una manera u otra.

Ayer, al despedirse, Frederic me dijo: "Espero que encuentres lo que estás buscando". Será el primero en saberlo cuando lo consiga.