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miércoles, 28 de agosto de 2013

Jornada 10. Logroño - Nájera

A lo largo de todo el Camino de Santiago, existen cuatro tipos de jornadas que se hacen largas casi eternas para los que caminamos cada día:

- En primer lugar las que sobrepasan los 28 kilómetros. A partir del kilómetro 25 el cuerpo te pide a gritos que pares. Esta es la que más varía de peregrino a peregrino, depende de la forma de cada uno.
- En segundo lugar, aquellas cuyo pueblo o ciudad en la que terminan se ven desde muy lejos. Por más que andas, aquello parece estar siempre a la misma distancia. La jornada de ayer con final en Logroño es un ejemplo.
- En tercer lugar, aquellas cuyo pueblo o ciudad en la que terminan no se ve hasta que entras en la plaza mayor del pueblo. Sabes que el pueblo tendría que estar ahí, pero no lo ves. La llegada a Estella es de este tipo. 
- Por último, los días en los que te encuentras con algún problema físico o bajo de moral, aunque sólo se trate de recorrer diez kilómetros, se convierte en un ultramaratón. 


Por supuesto que estos cuatro supuestos son combinables, para hacernos la experiencia un poco más dura en el momento que menos lo esperas. Aunque nada tiene esto que ver con las trece jornadas que propone el Códice Calixtino para recorrer el Camino. 

Seguimos por tierras de La Rioja, en una de las jornadas más largas de las que hemos recorrido hasta ahora. La combinación de caminos de arena prensada y asfalto machacan sin piedad la planta de los pies y las articulaciones.

martes, 27 de agosto de 2013

Jornada 9. Los Arcos - Logroño

Mientras recorría los infames últimos kilómetros hasta Logroño, pensaba a la vez en la clase de tortura que infligirían en la Edad Media al que decidió asfaltar los últimos cinco kilómetros y pintarlos de rojo, así como en la gente que recorremos actualmente el Camino y los que lo hicieron siglos antes que nosotros.  

Lo peor de la entrada a Logroño es que la pintura roja no se ha mantenido y ahora parece más una vía que tiende al rosa y el responsable de la idea estará feliz en el salón de su casa, no habiendo caminado nunca sobre asfalto con una mochila a sus espaldas y botas en su vida. 


Respecto a los que caminamos y hemos caminado, como norma venimos con algo en la cabeza por resolver. Ya sea una búsqueda religiosa, espiritual, emocional o de cualquier otro tipo esperamos que el esfuerzo físico y un destino claro nos ayuden a buscar las respuestas tras las que andamos. 

Incluso los que vienen por simple turismo, sin más objetivo que pasárselo bien, si pasan suficientes días en el Camino, acaban abriéndose y descubriendo primero los "demonios" que llevan en su cabeza y la alternativa a esos problemas si prestan atención.