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martes, 17 de septiembre de 2013

Jornada 30 Sarria - Portomarin

Hoy me he dado cuenta que hace días que no consulto la guía de Antón Pombo. Es verdad que está parte del Camino me la conozco muy bien, pero eso no me ha impedido en otras ocasiones seguir estudiándola para localizar cualquier cambio que se me hubiera escapado. 

De cualquier modo, el Camino avanza inexorable, y cada día nos toca salir del valle en el que está el pueblo en el que hicimos noche. Este ascenso es para muchos, independientemente del tiempo que lleven caminando, una dura prueba que castiga las lesiones o el estado de forma.


Sarria es punto de inicio para muchos, al marcar los últimos cien kilómetros que deben recorrerse a pie. Para muchos una distancia tremenda y a otros les sabrá a muy poco y volverán al Camino para pasar más jornadas en él. 


Tras tres días por tierras gallegas, y recordando las jornadas anteriores por el resto de autonomías, me está sorprendiendo agradablemente la práctica ausencia de basura y restos en el Camino. Recuerdo en 2010 que el trayecto por el Camino se había convertido en un gran basurero y, al menos ahora, parece no ser así. 

Para terminar, un video de Green Day cuya letra me recuerda a lo vivido en el Camino: http://youtu.be/4-oRXmjy95c

lunes, 16 de septiembre de 2013

Jornada 29. Triacastela - Sarria

Se dice que tras realizar la subida a O'Cebreiro, sólo hay que dejarse llevar cuesta abajo para llegar a Santiago. Se vuelve a decir lo mismo cuando subes el Alto do Poio al día siguiente. 

Y cuando para salir de Triacastela tienes que subir a San Xil, al que se le ocurre decir que a partir de ahí todo es cuesta abajo empieza a recibir amenazadoras miradas de los que le prestan atención. 


A la salida de Triacastela, el Camino se bifurca y permite recorrer el bosque gallego en una corta etapa por pequeñas aldeas o bien dar un rodeo para visitar el gran monasterio de Samos, pagando un pequeño peaje por carretera. 

Para mí, la opción de Samos es mejor hacerla desde el mismo descenso de O'Cebreiro que tras hacer noche en Triacastela, aún así no son pocos los que confunden las señales, especialmente de madrugada y terminan haciendo el recorrido que no quieren. 


El bosque gallego nos va acogiendo poco a poco, seduciéndonos con sus corredoiras, sus árboles de formas imposibles y sus helechos de tamaño prehistórico. Nos acompaña hasta casi la entrada a Santiago dejando que nuestra imaginación vuele con aventuras fantásticas con meigas, trasgos, un espadachín español buscando vengar a su padre, un rebelde escocés huyendo del ejército inglés o al último mohicano. 

Estoy muy peliculero últimamente, así que otro tema de cine imprescindible: http://youtu.be/9Dz9CK_qeyo