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jueves, 29 de agosto de 2013

Jornada 11. Nájera - Santo Domingo de la Calzada

El albergue municipal de Nájera se convirtió rápidamente en un centro de curación de primera instancia para peregrinos con ampollas en la pies. Una de las hospitaleras voluntarias empezó a revisar, esterilizar, pinchar, vaciar y curar ampollas en los pies que se ponían a su alcance.

Cuando vea esas escenas de peregrinos curándose, con el betadine corriendo a raudales, siempre me vienen a la memoria imágenes de películas bélicas y sus grandes hospitales de campaña. 

Las ampollas por sí solas no son un gran riesgo para la salud del peregrino, pero una ampolla mal curada puede infectarse rápidamente y dar al traste con nuestro peregrinaje. También hay que evitar forzar nuestra forma de andar por causa de las ampollas porque podemos provocarnos una tendinitis.


Si algo puedo decir este año, hasta la fecha, es que las ampollas me están respetando los pies. Las zapatillas que me he traído son muy suaves y frescas, y las he usado bastante antes de empezar el camino. 

Hoy pudimos ver como se van quedando atrás los cultivos de uva, sustituidos por los campos de cereales, que salvo alguna excepción, nos acompañarán a diario hasta pasado León dentro de diez días. Tras los últimos días de etapas que hacen eternas, el recorrido de hoy se hace hasta fácil.

Hace unos cuantos días que no pongo un video, así que como estoy cogiendo fama de andar muy rápido, aquí os propongo este: http://youtu.be/IxuThNgl3YA

lunes, 29 de julio de 2013

El calzado, maldita obsesión...

Mi primera vez en el Camino en el 2004 fue un desastre en el que pequé de todo aquello que te advierten antes los veteranos, una mochila muy grande con exceso de equipaje y unas botas muy nuevas demasiado justas para mis pies. 
Hi-Tec Sonoma
Tuve en su momento una Hi-Tec Magnum para hacer el ganso por el monte que me sirvieron muy bien en nieve, así que, con ese único criterio, me compré un modelo más de trekking (la imagen es un modelo muy parecido pero más actual, la Hi-Tec Sonoma), y prácticamente llegaron a Sahagún en la caja sin haberlas usado.

Bestard Race K
Al año siguiente hice mejor los deberes, aunque me costó encontrar lo que buscaba. La principal decisión es que cambié las botas de caña baja por zapatillas de trekking. En este caso la Bestard Race K, muy dura y resistente, que aguantó conmigo desde 2005 hasta 2009, cerca de 5000 kilómetros.

Bestard Escape XCR
En el tiempo que me tocó buscar un reemplazo, Bestard había discontinuado este modelo, así que con el buen resultado que me habían dado, decidí probar otro modelo de la misma marca, las Excape XCR. Desafortunadamente el cambio de unas a otras no fue satisfactorio, se notaban los tacos de la bota en la suela, y aquellas etapas entre Carrión de los Condes y León se hicieron eternas.

Merrell Refuge Pro
Con lo que al año siguiente, y prácticamente si suela, volví con las veteranas Race K. Ellas aguantaron dos años más, pero un inicio de fascitis plantar, me llevaron a buscar una nueva alternativa, algo menos duro, con cámara de aire pero que ofreciera estabilidad y durabilidad. En esto encontré las Merrell Refuge Pro, con cámara de aire en el talón, y que me fueron de maravilla recorriendo el Camino Primitivo en 2012.

Merrell Proterra
Este año estoy dudando. Esta primavera adquirí las Merrell Proterra, para hacer senderismo en modo casi barefoot (tienen 4 mm de caída desde el talón a la puntera) y he hecho con ellas bastantes kilómetros y marchas largas por la Sierra de Madrid sin ningún problema. Pesan en conjunto la mitad que el par de las Refuge Pro, pero ofrecen menos sujeción lateral. ¿Qué opináis?