No siempre es así, siempre hay excepciones, pero hoy se me ha ocurrido mencionarlo y ha ocurrido tal y como os lo cuento. Ni que decir tiene que lo prefiero así. Hemos pasado por la Meseta con una temperatura máxima de 25º, y eso es un auténtico lujo.
Llevo ya seis días entre Burgos y León, mañana será el séptimo y último, y cada vez resulta más difícil encontrar algo diferente que fotografiar, salvo los amaneceres, las opciones se reducen a la hilera de peregrinos por el Camino, el campo de cereales recién segado y alguna tontería que veo por aquí o por allá.
Uno de los recuerdos fantásticos que me llevo de este Camino es haber conocido a Alejandro y Nena. Humano y can recorriendo juntos el Camino.
Me ha gustado mucho ver como muchos hospitaleros ayudaban a Alejandro a buscar acomodo a Nena, así como el cuidado que Alejandro ponía en revisar las patas y las almohadillas de Nena, tratándolas con agua y sal y un bálsamo para fortalecerlas.
Me imagino al trato de mi perro andando por aquí y no puedo más que visualizar todos los líos que íbamos a tener, frente a lo tranquila y buena que he visto a la Rottweiler de Alejandro.




