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domingo, 8 de septiembre de 2013

Jornada 21. Mansilla de las Mulas - León

Por mucho que corras el Camino siempre termina alcanzándole en aquello que más temes, te obliga a enfrentarte a ello, puede ser un reto físico, mental o emocional.

En la jornada más sencilla de entre la veintiuna que he tenido que enfrentar es cuando han aparecido mis demonios en forma de recuerdos. Recuerdos alegres, dolorosos en la distancia.


Este momento estaba por llegar en mi Camino y ahora toca lidiar con él, aprender, entender, mejorar, asimilar, superar, incorporar, ignorar, recordar, luchar, perdonar y pasar página. El Camino nos brinda estas oportunidades y sería estúpido no aprovecharlas. 

Finalmente hemos atravesado la Meseta, mañana empieza el último tercio del Camino, uno que nos aleja de nuevo de viejos amigos, para permitirnos conocer a gente nueva o reencontrarnos con los viejos amigos en cualquier momento o lugar. 

Mientas, en el albergue suenan un ukelele y una guitarra, una canción sobre el arco iris... 


sábado, 7 de septiembre de 2013

Jornada 20. Bercianos del Real Camino - Mansilla de las Mulas

Se la conoce como primera ley de Murphy del peregrino: "En el tiempo que tardas en tratar de ponerte el chubasquero, habrá dejado de llover". Ha tardado en ocurrir, pero hoy, saliendo de Reliegos ha empezado a llover, y cuando se ha animado y he decidido parar a ponerme el chubasquero, a los dos minutos brillaba el sol. 

No siempre es así, siempre hay excepciones, pero hoy se me ha ocurrido mencionarlo y ha ocurrido tal y como os lo cuento. Ni que decir tiene que lo prefiero así. Hemos pasado por la Meseta con una temperatura máxima de 25º, y eso es un auténtico lujo. 


Llevo ya seis días entre Burgos y León, mañana será el séptimo y último, y cada vez resulta más difícil encontrar algo diferente que fotografiar, salvo los amaneceres, las opciones se reducen a la hilera de peregrinos por el Camino, el campo de cereales recién segado y alguna tontería que veo por aquí o por allá. 

Uno de los recuerdos fantásticos que me llevo de este Camino es haber conocido a Alejandro y Nena. Humano y can recorriendo juntos el Camino.


Me ha gustado mucho ver como muchos hospitaleros ayudaban a Alejandro a buscar acomodo a Nena, así como el cuidado que Alejandro ponía en revisar las patas y las almohadillas de Nena, tratándolas con agua y sal y un bálsamo para fortalecerlas. 

Me imagino al trato de mi perro andando por aquí y no puedo más que visualizar todos los líos que íbamos a tener, frente a lo tranquila y buena que he visto a la Rottweiler de Alejandro.