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miércoles, 3 de septiembre de 2014

Día 20 Oseira - A Laxe

Todavía era noche cerrada al salir del albergue. Es increíble lo que han acortado los días que al principio saliendo a las siete como hoy no era necesario encender el frontal para ver.

He de volver a la ruta "oficial" del Camino y para ello es necesario salir del valle en el que se encuentra el Monasterio. Se hace esto por un sendero casi montañero sobre grandes piedras y canales de agua con piedras sueltas. 


Prácticamente al salir del valle para iniciar el descenso a la N-525, inseparable compañera en el Sanabrés, como la N-120 lo es en el Francés, encontramos un monolito indicando que Santiago de Compostela empieza a estar cerca. 

Al llegar a Castro Dozón, la variante de Oseira se fusiona de nuevo con el recorrido programado y empiezo a ver de nuevo los tradicionales mojones con la baldosa con la vieira. Algunas guías se empeñan en poner de referencia estos mojones con el kilometraje que deberían llevar marcado cuando haces años que lo arrancaron. 


A este lado del valle, la niebla me rodea y durante la mayor parte del recorrido apenas puedo ver unas decenas de metros más adelante de dónde estoy pisando. Con la niebla viene una bajada de temperatura de unos diez grados.


El cuerpo empieza a estar agotado y protestar de todas las maneras posibles. El esfuerzo físico ha sido importante y el calor de los últimos días han dejado su marca y su aviso. La previsión para los próximos días parece que será benévola como hoy, por contra, tocará lidiar con mucho más asfalto.

martes, 10 de septiembre de 2013

Jornada 23. San Martín del Camino - Astorga

Cansado ya del tráfico de la N-120 (si no recuerdo mal me viene haciendo compañía desde La Rioja o Navarra) hoy he optado por la variante algo más escarpada que nos aleja de la carretera y suma un par de kilómetros, pero que gusto da volver a oír mis pensamientos y no a los coches.


Una vez reparcheadas las zapatillas (si no se arregla con cinta americana, usa más cinta americana, Quiquejauskas dixit), lo cual ha sido mi máxima preocupación hoy, me fijo que excluyendo ciclistas apenas hay peregrinos españoles. Llevo diez días hablando en inglés y, sobre todo, con australianos. El Camino no deja de sorprenderme.

Ayer por la tarde hablaba en broma con gente que ha empezado en León, y que por tanto llevaba un día andado, de las cosas que te convierten en un peregrino veterano, y estas son algunas de las que salieron:

1. El peregrino veterano tiene dos formas de andar, con mochila y paso ágil o sin ella y pareciendo que va pisando huevos. 

2. El veterano termina llevando más cosas colgando de la mochila que dentro de ella, por tenerlas a mano en cualquier momento. 

3. El veterano habla de una jornada de veinte kilómetros como si fuera un paseo con el perro por el parque. 

4. El peregrino veterano mide la distancia en tiempo andando y no en metros o kilómetros. 

5. El veterano sabe decir con bastante exactitud cuánto tiempo lleva alguien en el Camino por su forma de andar. 

¿Se os ocurre alguna más?

Y hoy para terminar, con tanto australiano suelto, una versión de la canción típica de esas tierras de ahí abajo por Kylie Minogue: http://youtu.be/CNnJ6-MBHdQ


viernes, 30 de agosto de 2013

Jornada 12. Santo Domingo de la Calzada - Belorado

Un día en la vida de cualquier peregrino es bastante sencillo, suele empezar a las cinco de la mañana, cuando otros peregrinos deciden que es hora de despertarse. Este pequeño movimiento de uno o dos peregrinos suele provocar un despertar en cascada del resto de peregrinos en todo el albergue. 

A partir de ahí, un pequeño desayuno, que puede variar de unas piezas de fruta hasta los que aprovechan la cocina del albergue para prepararse un desayuno continental completo. Tras el desayuno, recoger la mochila, intentar meter el saco en su pequeña bolsa, lavarse los dientes, ponerse los calcetines revisando que no queden arrugas y calzarse. 


Unos breves estiramientos, y andar, andar, andar. Un café a mitad de etapa y vuelta a andar, andar, andar y un poco más de andar. En el tiempo que el peregrino está andando puede aprovechar para hablar con otros peregrinos, pensar en por qué está caminando, rezar, dolerse, saludar a la gente de los pueblos...

Al llegar al pueblo en el que quiere quedarse, puede encontrarse con albergue todavía cerrado y le toca esperar o que el albergue esté completo y tenga que volver a andar. Las tardes del peregrino están igualmente cargadas de actividades, pero las revisaremos más adelante. 

Hoy hemos recibido la introducción a lo que nos espera los próximos días, la carretera N-120 a un lado y campos de trigo segados al otro, largas rectas y pueblos medio escondidos tras pequeñas lomas, un paisaje que invita a la reflexión y a los fuertes de mente y espíritu.